Esta es la historia de dos amigos, tal como yo la recuerdo.
La historia de dos piratas, que navegaron juntos por los siete mares del amor, donde las mujeres eran olas y las sirenas apuestas en una lista de honor.
¿Cuando lo conocí no lo recuerdo?, de seguro en la Facultad, pero nuestra amistad comenzó tal vez con un reto o con un buen juergón.
Al inicio, en mi lista de experiencias amorosas, como veinte le llevaba.
Juntos eramos buena dupla, uno se mandaba y el otro con su chispa de alegría complementaba.
Mientras juntos anduvimos, las noches eran cortas y la lista a la par la mantuvimos
80, 90, más de 100, no es exageración lo que cuento.
Sin embargo un día, el reto, la competencia, el querer brillar más, opacó la amistad y cada uno eligió su camino.
Luego de 119 olas, encontré la ola de mi vida. Pasaron los años y cuando volvimos a hablar, esta fue la conversación:
- Amigo: ¿cómo va tu lista?
- Yo: La mía se truncó, y ¿la tuya?
- Amigo: Sigue creciendo.
- Yo: Pienso que ya es hora que encuentres a la mujer de tu vida y que te reinventes cada noche con el dulce sabor de la misma mujer.
- Amigo: Eso de reinventarse, me parece bien, pero como el año trae 365 noches y sólo me faltan 5, lo completaré.
Creo que esas últimas palabras fueron las más sinceras que el me dijo.